Argentina nuevamente salió campeón de la Copa América de fútbol. Esta selección, no solo nos acostumbró a festejar, sino que nos identifica a los argentinos y nos vuelve locos.
El lunes estuve dando clases de Redes Sociales y Marketing de Contenidos en la Tecnicatura de Marketing Digital de la Universidad Católica de Córdoba. Tenía una de mis clases favoritas, en la cual explico los arquetipos de Carl Jung, el viaje del héroe de Campbell y cómo utilizar estos conceptos estratégicamente en marketing. Y apareció una alumna que, ante cada arquetipo, preguntaba por “la Scaloneta”.
Sin dudas, tenía razón… La Scaloneta nos enamoró a todos los argentinos. Esa noche, la pregunta quedó dando vueltas en mi cabeza: ¿qué explicación puede aportar Jung sobre esta locura con la selección?
De forma sintética, Carl Jung identificó ciertos patrones y modelos de comportamiento en el inconsciente colectivo que son universales, es decir, que trascienden barreras culturales y temporales. Estos patrones se manifiestan en mitos, sueños y símbolos, influyendo profundamente en el comportamiento humano. En base a esto, Jung sistematizó 12 arquetipos comunes, ligados a distintas emociones y objetivos. Seguramente alguna vez escuchaste hablar de alguno de ellos como el gobernante, el sabio o el rebelde.
En relación a la Scaloneta, veo una clara identificación con el arquetipo del Hombre Común. Este arquetipo está ligado a la necesidad de conectar con las personas, mediante la identificación y el sentido de pertenencia. Y la Scaloneta es justamente eso: la mayor representación colectiva del pueblo argentino y su sentir popular.
Una selección conformada casi por entero por profesionales que juegan en Europa, ya alcanzaron la gloria deportiva y han ganado los suficientes dólares para tener una vida tranquila… pero vuelven al país, como ese grupo de amigos que tienen el turno de los miércoles en el fútbol 7 y están más preocupados por el asado del tercer tiempo que por el partido. La Scaloneta es una selección que parece olvidar los lujos del primer mundo para venir, jugar y luchar como cada argentino por la bandera que amamos.
En un país de promesas incumplidas y sueños frustrados, los jugadores de la selección se hicieron cargo de dejar todo por darle una nueva alegría la pueblo. Este equipo juega por amor; no puede haber barreras con deportistas humildes, que se esfuerzan, sufren y lloran, que festejan con fernet con coca, que cantan las canciones de la hinchada. Y que nadie juzgue a Enzo Fernández por ser tan argento de cantar las canciones que, aunque sabemos que no están bien, son el fiel reflejo del sentimiento de cancha argentino.
La Scaloneta es la selección argentina más argentina de todos los tiempos.
Hasta el alma de esta selección no tiene miedo de llorar ante el mundo entero por perderse los últimos minutos de un partido. Messi, después de vivir más de la mitad de su vida en Europa, es tan argentino que se fue a Miami, y cuando vuelve al país se come unos churros. Lionel, nuestro héroe, el mejor de la historia (y lo digo sin dudarlo desde mi corazón maradoniano).
Quizás fuera del país sea difícil de entender y piensen que estamos un poco locos… pero ¿cómo no te vas a identificar con una selección que es auténtica y sencilla, que tiene un líder como Scaloni que entendió que para triunfar primero era necesario conformar un equipo, que se supo reponer a cada tropiezo y nunca bajó los brazos?
En Argentina tenemos la suerte de tener una selección con los más extraordinarios de los hombres comunes.
¡Gracias Scaloneta!
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