Cada año, en Pascua, millones de personas en todo el mundo regalan y reciben huevos de chocolate. Alguna vez te preguntaste ¿qué es lo une la Pascua católica con los huevos de chocolate?

Una historia que mezcla simbolismo, necesidades prácticas y una idea de marketing brillante. Y como fan del marketing, el simbolismo y la historia, quiero compartirla con vos.

Spoiler alert: todo comenzó hace 300 años, gracias a una chocolatera italiana.

Huevos de Pascua

¿Qué vino primero el huevo o la gallina (perdón, la Pascua)?

Ancestralmente, en muchas culturas antiguas —desde Egipto hasta Persia— el huevo representaba el nacimiento, la fertilidad y el ciclo de la vida. El huevo es el símbolo perfecto de la  vida.

Cuando el cristianismo comenzó a expandirse por Europa, no fue difícil integrar ese símbolo al relato de la resurrección de Cristo: el huevo como metáfora de la nueva vida que surge de la muerte (o sale del cascarón). Así, el huevo se convirtió en un símbolo de la Pascua.

Durante la Edad Media, en los 40 días de Cuaresma no se podía comer ni carne ni huevos. Pero las gallinas no le hacían mucho caso a la Iglesia y seguían poniendo huevos que se acumulaban. Entonces, cuando llegaba la Pascua, las personas comenzaron a regalar los huevos que tenían como gesto de abundancia, renacimiento y alegría.

Huevos

La dulce idea

Acá se pone buena la historia para los amantes del marketing.

En 1725, en la ciudad de Turín, Italia, la señora Giambone —dueña de una chocolatería sobre la Vía Roma— tuvo una dulce idea: aprovechó la costumbre de regalar huevos y comenzó a vender cáscaras de huevo vacías, rellenas con chocolate. Casi sin darse cuenta, la viuda Giambone (como era conocida), acababa de convertir una tradición popular en un producto. Marketing en su forma más pura y hermosa.

De esta forma, los primeros huevos de Pascua de chocolate eran huevos reales, vaciados cuidadosamente y luego rellenados con chocolate derretido. ¡100% artesanal e innovador!

Huevos de chocolate

Y siguieron rompiendo los huevos

Un inglés vio una buena idea y la “tomó prestada”…

En el siglo XIX, John Cadbury —sí, el fundador de la famosa marca de la barrita de chocolate, cereal y frutilla— mejoró la idea y creó huevos hechos 100% de chocolate, sin cáscara de gallina.

Al mismo tiempo, en Turín otra vez, los pasteleros de Casa Sartorio inventaron un molde para hacer dos mitades de chocolate, rellenarlas con sorpresas y volver a unirlas. Exactamente como los huevos que compramos hoy.

Huevo y conejo de Pascua

Lo lindo de compartir

Como suele suceder con muchas festividades religiosas, el tiempo (y el marketing) las transformó. Hoy la Pascua no solo es una fecha religiosa sino también un fin de semana largo que impulsa el turismo y una temporada comercial clave para chocolaterías, supermercados y distintas marcas.

Más allá de unos días de descanso o una festividad religiosa, no debemos olvidar el valor simbólico del huevo y lo que representa para nosotros: la importancia de renacer y compartir.

¿Conocías esta historia?

En Made in Córdoba, nos encanta descubrir esas historias de marketing detrás de nuestras tradiciones.

El marketing sin dudas que tiene el poder convertir necesidades en ideas geniales.

Si te gustó esta historia, comentame sobre qué tradición querés que te cuente la próxima.

Por Luis Monti

Director de Made in Córdoba – Fan del marketing y el chocolate.

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