Organizar un Mundial de Fútbol es un negocio brillante. Conseguís que 32 países, ahora 48, compitan durante un mes, millones de personas los miran, y vos cobrás por cada centímetro cuadrado de visibilidad que se vende alrededor de eso.
El Chiqui Tapia lo hace con la Selección y Gianni Infantino a escala mundial.
La FIFA tiene siete sponsors oficiales para el Mundial 2026: Adidas, Coca-Cola, Hyundai, Visa, Aramco, Lenovo y Qatar Airways. Cada uno pagó una fortuna por el derecho exclusivo de aparecer. Y para proteger esa exclusividad, la FIFA tiene una regla simple y brutal: ninguna otra marca puede aparecer dentro de los estadios.
Ninguna. Ni en las paredes. Ni en los vasos. Ni en los envases de ketchup. Ni en los nombres de los estadios.
Lo que la FIFA no calculó bien es que cuando intentás tapar una marca, a veces la hacés más visible que nunca.
Acá van los casos que mejor lo demuestran, desde gigantes multinacionales hasta una verdulería de Bialet Massé (Córdoba) que me encanta lo que hizo.
Levi’s paga cerca de 17 millones de dólares por año para que el estadio de fútbol americano de los 49ers en Santa Clara se llame Levi’s Stadium. Una inversión enorme.
Para el Mundial 2026, la FIFA determinó que el estadio se llamaría oficialmente “San Francisco Bay Stadium”. Sin mención a Levi’s. Sin logos. Sin referencias. Se colocó una lona blanca cubriendo el nombre en la fachada.
La genialidad fue que la lona se ajustó al logo con tanta fidelidad que las dos curvas características del emblema de Levi’s quedaron perfectamente visibles a través de la tela.
Levi’s reaccionó con inteligencia y timing. Cambió su foto de perfil en Instagram por el logo tapado y dejó que la imagen hiciera su trabajo sola.
La imagen se viralizó en minutos. Millones de personas que jamás habían prestado atención al Levi’s Stadium de repente sabían exactamente dónde estaba y qué marca lo financiaba. La FIFA intentó hacerlos desaparecer y los volvió trending topic global.
El Gillette Stadium de Boston tiene el mismo problema que el Levi’s: la FIFA no acepta que un estadio lleve el nombre de una marca no sponsor durante el Mundial. El logo gigante de Gillette en la fachada tenía que desaparecer.
La solución que eligió Gillette fue perfecta: cubrieron el logo con una tela blanca que simula una enorme capa de espuma de afeitar. El producto más icónico de la marca, en escala monumental, visible para todos los que miraban el estadio o lo veían por televisión.
La FIFA les pidió que taparan su marca. Gillette aprovechó para hacer un aviso viral.
La imagen circuló por todas las redes. Periodistas y fanáticos la compartieron. ¿Esto no era exactamente lo que la FIFA quería evitar?
Este caso tiene una particularidad: la FIFA no tapó el logo de Heinz en ningún estadio. Lo tapó en los condimentos que se servían en la zona vip de los estadios.
La FIFA ofreció ketchup, mayonesa y salsa barbacoa de Heinz a sus invitados especiales, pero cubrió todos los logos con cinta negra. Las botellas más reconocibles del mundo, con sus etiquetas censuradas.
Las fotos se filtraron en minutos. La imagen era absurda.
Heinz respondió con un slogan. En inglés: “It has to be”. En español: “Tiene que ser“. Pueden no ser sponsor, pero el ketchup tiene que ser Heinz.
Después vino el crossover. Desde la cuenta de Levi’s comentaron la publicación de Heinz: “Vaya, ¿tú también?”. Heinz respondió: “Saldremos de esto juntos”. El intercambio fue replicado por miles de usuarios. Dos marcas que la FIFA intentó censurar se aliaron públicamente y generaron más conversación que la mayoría de los sponsors oficiales.
Nos venimos para Argentina. Flybondi no puede usar la imagen del Mundial ni la Selección ni de Messi; no tiene ningún derecho sobre nada relacionado con el fútbol.
Pero sí puede usar un número. El 24 de junio, Messi cumplió 39 años. Y 39 es un número que cualquier aerolínea puede aplicar a un descuento sin pedirle permiso a nadie.
La campaña fue simple: hasta 39% de descuento en vuelos con el código GOAT. Sin mencionar al jugador. Sin mencionar el Mundial.
El código de descuento se llama GOAT. Para quien no lo sepa, GOAT significa Greatest Of All Time (el más grande de todos los tiempos), el acrónimo que el mundo del fútbol le asignó a Messi. Flybondi lo aprovechó.
Todo el que vio la campaña entendió de qué se trataba. Y todo el que entendió de qué se trataba sonrió. Eso es exactamente lo que hace el buen marketing: decir sin decir, conectar sin nombrar, aprovechar sin pedir permiso.
El 24 de junio, Pedidos Ya lanzó “La mila del 10”: milanesas a $10.000 para celebrar el cumpleaños de Messi. El número 10, el precio $10.000. Sin mencionar al jugador. Sin mencionar el Mundial.
Hay un detalle que muy poca gente sabe: Pedidos Ya no es argentina. Es una empresa uruguaya. Fundada en Montevideo en 2009, opera en varios países de sudamérica. Lo que significa que una empresa uruguaya se sumó al festejo del cumpleaños del mejor futbolista argentino de la historia para venderle milanesas a los argentinos durante el Mundial. Merecen sumarse otra estrella.
Timing perfecto. Además, Pedidos Ya durante todo el torneo regala cupones de descuentos cada vez que alguien hace un gol. Sin ser sponsor, asociada la marca a la pasión del mundial.
Creatividad, timing y conocimiento del cliente. Sin pagar un peso a la FIFA ni a la AFA.
Acá ya no hay una gran empresa ni presupuesto en marketing. Solo una ación que me encantó.
En Bialet Massé, en el interior de Córdoba, la verdulería El Cruce armó su mural con cajones de fruta pintados en celeste y blanco, formando la bandera argentina con la copa y las tres estrellas. Mínimo presupuesto y máxima creatividad.
Alguien tuvo la idea, juntó los cajones, pintó las frutas y las acomodó.
Que la FIFA se chupe esa naranja. Sin pagar nada, El Cruce nos regaló una sonrisa mundialista.
El Cruce no tenía presupuesto. Tenía frutas, cajones y el Mundial como contexto. Le alcanzó.
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Casos tan distintos en origen y escala tienen algo en común.
Ninguno le pagó a la FIFA. Todos se metieron por la ventana cuando la puerta estaba cerrada.
La diferencia entre Levi’s y una marca que se queda afuera del Mundial no es el presupuesto. Es la capacidad para ver la oportunidad, la inteligencia para ejecutarla bien y la velocidad para salir en el momento justo.
En Made in Córdoba nos encataría ser parte de tu próxima campaña.
Director de Made in Córdoba – Estratega en marketing que no le pagaría a la FIFA ni al Chiqui.
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