El remo vikingo: la mejor lección de branding del Mundial 2026

Remaron los niños en las escuelas, remaron los soldados, remaron los ancianos, remaron en la familia real y en el Parlamento, remaron miles de personas en las plazas, remaron en cada tribuna y finalmente, remamos en el mundo entero.

El remo vikingo se convirtió en el símbolo de un país y una de las mejores lecciones de branding que dejó este Mundial.

Un festejo del que todos quisieron ser parte

Cuando Noruega eliminó a Brasil, el mundo habló de la sorpresa deportiva. Del partido increíble de Haaland. De una nueva potencia consolidándose.

Pero hubo otra historia, imprevista, que terminó siendo igual de poderosa.

Después del pitazo final, jugadores e hinchas comenzaron a mover los brazos al unísono, imitando el esfuerzo de los antiguos remeros vikingos.

No era la primera vez que lo hacían.

Pero ese día ocurrió algo diferente.

El gesto dejó de ser solo de los jugadores y la hinchada.

Comenzó a pertenecer a un país y el mundo. 

En los días siguientes apareció en escuelas, cuarteles militares, edificios públicos y redes sociales. Miles de noruegos lo repitieron y se identificaron.

Y cuando un símbolo empieza a ser repetido espontáneamente por una comunidad, se convierte en identidad.

La historia del remo vikingo

Lo más interesante es que el famoso “remo vikingo” no nació en una agencia de publicidad.

Tampoco lo creó la Federación Noruega de Fútbol.

Y mucho menos es una tradición antigua.

Su creador fue Ole Frøystad, un maestro de escuela y fanático de la selección que sentía que a Noruega le faltaba algo y lo creó en el 2025.

No hablaba de posicionamiento ni de branding.

Solo quería algo mucho más sencillo, que cuando el equipo saliera a la cancha, existiera un gesto capaz de representar a todos los noruegos.

Encontró la inspiración en la imagen más poderosa de la historia de su país: los barcos vikingos avanzando gracias al esfuerzo sincronizado de quienes remaban.

La idea era tan simple que cualquiera podía entenderla y repetirla.

La importancia de lo simple

Las mejores ideas no son necesariamente las más originales.

Muchas veces son las más fáciles de adoptar.

Nadie necesitó que le explicaran el significado del remo ni cómo hacerlo.

Bastaba con verlo una vez.

Unidad.

Esfuerzo compartido.

Trabajo en equipo.

Orgullo nacional.

Todo eso estaba contenido en un movimiento de apenas unos segundos.

Día a día había nuevos remeros

Durante el Mundial, el gesto creció al mismo ritmo que la ilusión de los noruegos.

Cada partido sumaba nuevos remeros.

Los jugadores lo hacían en la cancha.

Los hinchas respondían desde la tribuna.

Después comenzaron a aparecer videos de militares, pilotos de la Fuerza Aérea, alumnos, funcionarios y hasta integrantes de la familia real realizando exactamente el mismo movimiento.

En ese momento sucedió algo fascinante.

El remo dejó de pertenecer a quienes lo habían creado y pasó a ser de todo un pueblo.

Los buenos símbolos empiezan siendo una idea.

Y se vuelven poderosos cuando dejan de tener dueño.

La importancia de pertencer

Algunos suelen creer que construir una marca consiste en diseñar un buen logotipo, elegir una paleta de colores o encontrar un slogan.

Todo eso es importante pero ninguna marca se vuelve inolvidable por esas razones.

Hay algo que las grandes marcas entienden muy bien.

No buscan que las personas las miren.

Buscan que las personas se identifiquen.

Cuando alguien usa una camiseta de un club, comparte una foto de un producto o canta una canción en un recital, está haciendo mucho más que consumir.

Está diciendo: “Yo también soy parte de esto.”

Eso fue exactamente lo que consiguió Noruega.

El remo no era solamente un festejo.

Era una forma de decir “nosotros”.

El remo se convirtió en pertenencia.

Un símbolo para la historia

Quizás dentro de algunos años pocos recuerden que Noruega fue eliminado en cuartos de final contra Inglaterra.

Seguramente ya no recuerdes quién convirtió los goles o contra qué rivales jugó.

Pero es bastante probable que todos nosotros recordemos a miles de personas remando al mismo tiempo.

Porque los resultados pasan y los símbolos permanecen.

Con las empresas pasa lo mismo.

Las campañas pueden llamar la atención durante unos días.

Pero aquellos símbolos que tocan nuestro corazón pueden permanecer durante generaciones.

En Made in Córdoba nos encantaría ser parte de tu próxima campaña de marketing.

Luis Monti

Director de Made in Córdoba – Estratega en marketing que disfrutó haciendo el remo vikingo.

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